El Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias realizó un análisis exhaustivo sobre la investigación relacionada con la hidratación y publicó nuevas recomendaciones en cuanto al consumo de líquidos en su informe de 2004.
A continuación, se detallan algunos puntos de interés del informe:
Alrededor del 80 por ciento del consumo total de líquidos de las personas proviene del agua y las bebidas (inclusive bebidas con cafeína), mientras que el 20 por ciento restante procede de los alimentos.
La comisión de científicos no determinó ninguna norma general con respecto a cuál es el volumen de agua que las personas deben consumir todos los días, dado que las necesidades de hidratación pueden cubrirse a partir de otras fuentes diferentes al agua. De todas maneras, debe tener en cuenta que el informe hace referencia al volumen total de consumo de agua, y esto incluye al agua que se encuentra en las bebidas y a la humedad en los alimentos, a fin de evitar confusiones sobre el consumo de agua solamente.
La mayoría de las personas pueden satisfacer las necesidades diarias de hidratación a través del consumo normal de líquidos. Por lo general, las personas eligen beber agua para mantenerse hidratadas. Sin embargo, existen otras formas de lograrlo; por ejemplo, ingiriendo jugo, leche, café, té, bebidas carbonatadas, frutas, verduras y otros alimentos y bebidas. A diario, la mayoría de las personas recibe cantidades adecuadas de agua a través del comportamiento normal de consumo de bebidas; por ejemplo, en las comidas, los refrigerios y en otras situaciones sociales, y dejándose guiar por la sensación de sed.
Cuando se trata de satisfacer las necesidades diarias de hidratación y agua,
no sólo pueden ayudar las bebidas sin cafeína sino también aquéllas que la contienen
. Por lo tanto, todas las bebidas, incluso las que contienen cafeína, hidratan el cuerpo (por ej., jugo, bebidas carbonatadas, té, leche, agua y café). Aunque han surgido preocupaciones con respecto a si la cafeína tiene un
efecto diurético, las pruebas existentes indican que este efecto es pasajero. Además, no hay pruebas suficientes que lleven a pensar que la cafeína conduce a la deshidratación.